¡Independencia para siempre!
• Por Antonio Ledezma
Cada vez que entonamos las notas de nuestro “Gloria al Bravo Pueblo”, un nudo en la garganta nos recuerda el compromiso contraído con aquellas legiones de guerreros ---civiles, militares e incluso escuadrones extranjeros--- que sellaron nuestra soberanía. La gesta que comenzó con la firma del Acta el 5 de julio de 1811 no fue un simple trámite burocrático; fue una soberanía conquistada a pulso entre lanzas, bayonetas y caballería en los campos de batalla.
Hoy, más que nunca, es oportuno rememorar esta fecha patria. Las nuevas generaciones tienen una responsabilidad que va más allá de escrutar páginas escritas con sangre, dolor y sacrificio. Les corresponde interpretar la historia, convirtiendo esas fechas en fuentes de inspiración, de fortaleza y lucidez para comprender que la libertad conquistada debe ser para siempre.
Nada de esto fue fácil. La emancipación se logró asumiendo riesgos inmensos, cabalgando entre desiertos, llanuras y montañas, navegando mares y ríos procelosos, y venciendo traiciones que hacían ver la libertad como un imposible. Esa proeza fue de tal magnitud que despertó la admiración del mundo; grandes líderes estadounidenses como Henry Clay defendieron su causa, e incluso la familia de George Washington le rindió tributo enviándole un emblemático medallón con los cabellos del prócer norteamericano, asombrados por las dimensiones de su empresa norteña y suramericana.
Sin embargo, la historia viva no se alimenta de nostalgia vacía. Hoy, nuestros próceres, inmortalizados en monumentos de bronce, no esperan ofrendas florales ni discursos enmarañados en una retórica impostora. La memoria de quienes nos legaron la república reclama posiciones firmes, honestas y desprendidas, absolutamente libres de mañas y cinismo.
¡Que nunca más! se utilicen los relatos heroicos de Mucurita, Las Queseras del Medio o la Batalla de Carabobo para camuflar las cabalgatas de caudillos populistas. ¡Que nunca más! se profane el sarcófago del Padre de la Patria ni se manche su nombre en campañas políticas que desvirtúan la legitimidad de la causa independentista.
El verdadero homenaje a los héroes del pasado se demuestra hoy y se proyecta mañana. Consiste en mirarnos diariamente en el espejo de su sacrificio para consolidar la libertad de Venezuela. Menos retórica, más honestidad.
¡Independencia para siempre!