El Manifiesto de María Corina Machado, Venezuela y su gente
• Por Antonio Ledezma
El “Manifiesto a la Nación” de María Corina Machado se configura como una hoja de ruta ideológica y programática que busca trazar un camino radicalmente distinto al modelo autoritario imperante que ha destruido a Venezuela. El documento se articula en torno a ejes fundamentales: el ser humano como centro de la nación, la defensa irrestricta de la libertad y la dignidad, una transformación profunda del modelo económico hacia el libre mercado, la reforma institucional de los cuerpos de seguridad y el compromiso ineludible con la justicia y la reinserción internacional de Venezuela en el ámbito democrático.
El manifiesto establece una premisa innegociable: “Los ciudadanos, la gente es lo más valioso que tiene Venezuela”. Esta declaración posiciona los derechos y necesidades de los venezolanos como el foco principal de cualquier proyecto de nación. La dignidad se erige como la “piedra angular”, lo que sugiere un cambio de paradigma desde un modelo centrado en el poder estatal a uno basado en el respeto inherente a la persona.
El documento proclama el “umbral de una nueva era” que estará marcada por la imposición de un modelo del libre mercado y la superación de un “Estado intervencionista agotado”. Este enfoque es una crítica directa al socialismo del siglo XXI, prometiendo el retorno a un sistema donde la iniciativa privada, el protagonismo de la gente, la producción y la innovación sean los motores del desarrollo.
Un pilar crucial del manifiesto es el compromiso con la justicia transicional y el Estado de derecho. María Corina Machado subraya la necesidad de justicia para los crímenes de lesa humanidad, declarando un rotundo “No a la impunidad”.
El manifiesto resalta que “El clamor de justicia por los asesinados, torturados y desaparecidos ha resonado sin respuesta durante demasiado tiempo desde que Maduro asumió el poder”, lo que implica una revisión de responsabilidades penales. Además, se promete el respeto irrestricto a libertades fundamentales: “Se respetará el derecho de propiedad, de opinar libremente, de pensar, de crear, de emprender”. La máxima de que “la libertad no es un privilegio concedido por el gobierno” redefine la relación ciudadano-Estado, pasando de una concepción de gracia estatal a un reconocimiento de derechos inalienables.
El manifiesto aborda la necesidad de reformar los cuerpos de seguridad del Estado para restaurar su propósito legítimo: Unas Fuerzas Armadas y Policiales: Se plantea una reforma integral para que su “misión, propósito sagrado, sea defender al pueblo de Venezuela y nuestro territorio”. La frase “No más abusos de poder” es una promesa de despolitización y respeto a los derechos humanos dentro de estas instituciones.
María Corina Machado concibe una Venezuela con ambición global y regional. La visión es convertir a Venezuela en “líder en el hemisferio occidental” y en el “principal centro energético, símbolo de independencia y de innovación”. Aprovechar nuestras riquezas en petróleo, gas, oro y otros minerales para apuntalar el desarrollo humano y la diversificación de la economía. Proteger siempre nuestra biodiversidad y su patrimonio natural en parques, bosques y monumentos naturales.
Finalmente, el manifiesto aborda una de las heridas más profundas del país: la diáspora. El plan contempla crear las condiciones para el retorno de los 9 millones de venezolanos que han migrado, reconociendo que su capital humano es esencial para la reconstrucción nacional.
En resumen, el Manifiesto de María Corina Machado es un llamado a la refundación de Venezuela bajo los principios de la democracia liberal, el libre mercado, la justicia y la dignidad humana, proponiendo una ruptura total con el modelo intervencionista, centralizador y suplantador de la libertad del ciudadano.