Diplomacia "A la Carta" en la ONU
• Por Antonio Ledezma
El pasado 23 de diciembre de 2025, el Consejo de Seguridad de la ONU se transformó, por obra y gracia del comisario político de Maduro (embajador) Samuel Moncada, en un bodegón de lujo para la hipocresía. El “comisario diplomático” de la dictadura venezolana se presentó ante el mundo no como un representante de Estado, sino como un comensal caprichoso frente a un buffet jurídico, seleccionando con pinzas de plata solo los artículos que le convienen, mientras escupe en el plato principal de la democracia.
La Carta de la ONU: ¿Tratado Internacional o Menú de Hamburguesería?
Para Moncada y el régimen que representa, la Carta de las Naciones Unidas no es un conjunto de principios vinculantes, sino un menú de fast food. Exigen con voz engolada el cumplimiento estricto del “Plato del Día” (la soberanía y la no injerencia), pero devuelven a la cocina, con asco fingido, los ingredientes que no les gustan: los Derechos Humanos, la voluntad popular y el respeto a la vida. Es el cinismo elevado a bellas artes. Moncada pide respeto a la Carta de la ONU mientras su jefe, en Miraflores, utilizó los resultados del 28 de julio de 2024 para envolver pescado. Exige legalidad internacional con la misma boca con la que el régimen justifica haber convertido a Venezuela en una aduana libre para el Cártel de los Soles y en un hotel de cinco estrellas para el ELN, Hamás y Hezbolá.
El régimen pretende que el Derecho Internacional sea una calle de un solo sentido. Se quejan de las sanciones —esos “aliños” que tanto les amargan el guiso de la corrupción— pero olvidan mencionar sus propias especialidades de la casa: Exportación de “Talento”: La liberación de criminales del Tren de Aragua para condimentar la inseguridad regional. Logística Fantasma: El uso de barcos piratas para burlar acuerdos, como si el comercio internacional fuera un juego de barquitos de papel en un pozo de petróleo robado y el Saqueo a Fuego Lento: El robo de millardos de dólares que ha dejado la despensa de los venezolanos vacía, mientras las cuentas en paraísos fiscales rebosan de caviar.
La Indigestión del Estatuto de Roma
Si la comunidad internacional tuviera el estómago que se requiere, le recordaría a Moncada que no se puede invocar la protección de la Carta de la ONU cuando se ha violado sistemáticamente el Estatuto de Roma, la Convención de Palermo y la Carta Democrática de la OEA. El régimen no es una víctima del sistema internacional; es el comensal que rompe los platos, golpea a los meseros y luego pretende irse sin pagar la cuenta, exigiendo además que le den las gracias por su presencia. Es hora de aplicar la Responsabilidad de Proteger (R2P). Si un régimen utiliza el Estado como una plataforma para el crimen organizado y el terrorismo transnacional, pierde automáticamente su derecho a pedir que se respete su “soberanía”. La soberanía reside en el pueblo que votó y fue ignorado, no en la silla que Moncada calienta en Nueva York.
La respuesta al discurso de Moncada debería ser simple: “Señor Embajador, en este restaurante de la civilización, para exigir el servicio, primero hay que respetar las normas de la casa”. Ustedes no pueden pedir el cumplimiento de la Carta de la ONU mientras mantienen a Venezuela bajo un régimen de terror, violaciones de lesa humanidad y exportación de caos. Antes de volver a citar un artículo internacional, prueben a cumplir con el artículo más básico de cualquier sociedad: el de no robar, no matar y respetar la soberanía popular.
Hasta entonces, su discurso no es más que una “cantaleta” mal recalentada que ya nadie en el mundo está dispuesto a tragar.