Catálogo de torturas y asesinatos como "tonterías"

Por Antonio Ledezma

Indignación nacional ante la muerte en custodia de Víctor Hugo Quero.
Indignación nacional ante la muerte en custodia de Víctor Hugo Quero.

Catálogo de torturas y asesinatos como “tonterías”

Por Antonio Ledezma

Conviene decirlo con claridad: hay palabras que no describen, sino que delatan. Y cuando un vocero de ese esperpento que usurpa el poder en Venezuela decide calificar como “tonterías” el drama de los presos políticos, no está opinando; está confesando la entraña moral de una corporación criminal que ha envilecido a toda una nación.

El señor Félix Plasencia ---ese comisario político disfrazado de embajador--- respondió con una frialdad de quirófano sin anestesia: “no sigan repitiendo esas tonterías”.
Y entonces uno se pregunta: ¿de qué está hecha esa conciencia que puede llamar “tontería” al dolor humano?

Es que esto es medular: cuando el poder pierde toda noción de límite, comienza a banalizar el horror.

¿Tontería fue lo que vivió en carne propia el concejal Fernando Albán, arrojado desde un edificio bajo custodia del Estado? ¿Tontería fue el exterminio del inspector Óscar Pérez, ejecutado mientras suplicaba rendirse? ¿Tontería es el secuestro del teniente Ronald Ojeda en suelo extranjero, como si la persecución no conociera fronteras? ¿Tontería es ver caer en las calles a muchachos como Neomar Lander, Juan Pablo Pernalete, Armando Cañizales, David Vallenilla… y decenas más, convertidos en mártires de una lucha desigual?

Conviene preguntarlo sin eufemismos: ¿son “tonterías” las cárceles de la tortura?

La Tumba, con sus celdas bajo tierra, sin luz, diseñadas para quebrar la mente. Ramo Verde, convertido en símbolo de confinamiento político. El Helicoide, esa mole convertida en laboratorio de represión.

¿Son tonterías las celdas bautizadas con cinismo macabro? “La nevera”, donde el frío cala hasta los huesos. “La casa de los sueños”, donde el insomnio es castigo.
”El ataúd”, donde el espacio es negado como si la vida sobrara. “La pecera”, donde la vigilancia constante anula la intimidad humana.

¿Es una tontería estar reducido a esos calabozos?

¿Son tonterías los tratos crueles? ¿Las violaciones? ¿La aplicación de corriente eléctrica en los genitales? ¿Los baños de agua helada en celdas de temperatura glacial?
¿Ser colgado de un árbol para recibir palizas como en tiempos de barbarie?
¿Las llamadas torturas blancas, diseñadas para destruir sin dejar marcas visibles?

No hablo desde la distancia ni desde la abstracción de los libros. Hablo desde la experiencia de quien ha sentido el peso de las rejas, de quien ha visto de cerca la sevicia institucionalizada.

Por eso resulta obsceno ---sí, obsceno--- escuchar a un burócrata del narcorégimen trivializar lo que es, en realidad, un catálogo dantesco de torturas, desapariciones y asesinatos.

Porque, según esa lógica perversa, también sería una tontería que más de 18 mil venezolanos hayan sido ejecutados extrajudicialmente. Tontería sería que decenas de miles hayan sido detenidos arbitrariamente. Tontería sería el llanto de madres, esposas e hijos que no saben si su familiar está vivo o muerto.

Podríamos citar a Carlo María Cipolla y sus leyes de la estupidez humana.
O a Dietrich Bonhoeffer, quien advertía que la estupidez es más peligrosa que la maldad.
Pero aquí no estamos ante estupidez.

Aquí estamos frente a algo peor: la banalización deliberada del crimen. Conviene decirlo sin titubeos: llamar “tontería” a la tragedia de Venezuela es un objetivo que mancilla, una burla infame, una bofetada a la dignidad de un pueblo. ¿Tontería que más de 9 millones de venezolanos anden por el mundo cargando su “maletica de cartón”?
¿Tontería que productores, comerciantes, agricultores y ganaderos hayan sido despojados de sus bienes en nombre de un proyecto que terminó siendo puro expolio?

No. Tontería es creer que un país entero puede ser reducido al silencio mediante la burla.

Esta no es una narrativa de ficción política. Es la verdad documentada y verificada. La banalización del vocero chavista choca de frente con la evidencia recopilada por la Misión Internacional Independiente de Determinación de Hechos de la ONU, que ha señalado con nombre y apellido a la cúpula del régimen por “crímenes de lesa humanidad”. Los expedientes en la Corte Penal Internacional no son “tonterías”; son pruebas irrefutables de dolor que, un día, desmantelarán esta mentira con la fuerza inapelable de la justicia.

No. Tontería es la arrogancia del tirano que cree que la verdad puede ser silenciada con un calificativo desdeñable. Tontería es la ceguera de quien piensa que el silencio se compra con migajas y se impone con amenazas. El venezolano no es un pueblo tonto ni pendenciero. Es un pueblo resiliente, que ha soportado la larga noche de la afrenta sin doblegarse. Y que sabrá convertir esta tragedia en la más luminosa alborada. Porque la dignidad ---esa que ellos no entienden--- no se negocia, no se ridiculiza y, sobre todo, no se rinde. Es la palabra final, el acta de defunción de su miserable poder.

Antonioledezma.net