La Seguridad, la paz y la vida
• Por Antonio Ledezma
La inseguridad es uno de los flagelos que más preocupan a los venezolanos. No ahora, cuando ciertamente se han incrementado, alarmantemente, los índices reveladores de la mortandad a manos del hampa en Venezuela, sino desde que se inició esta falsa revolución. Por esa realidad Hugo Chávez desde las tribunas en las que se empinaba para hablar como aspirante a la primera magistratura nacional, prometió “acabar con la delincuencia”. La verdad es que eso no ocurrió, sino todo lo contrario, ahora tenemos un Estado forajido. Es la delincuencia la que está liquidando miles de vidas en un país donde la revolución prometida terminó siendo una estafa de Chávez, que involucra a su sucesor Nicolas Maduro, quien le ha tendido un manto de impunidad a las bandas delincuenciales.
La creciente pobreza que da lugar a una “catástrofe humanitaria compleja”, la corrupción en todos los ámbitos, el resquebrajamiento de las instituciones despojadas de autonomía, el rezago educacional, la politización de la justicia y de los cuerpos de seguridad, son entre muchas, las razones de esta pandemia hamponil que nos devora.
Veamos las 20 causas de la violencia en nuestro país.
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Recordemos cuando Hugo Chávez, recién juramentado como presidente de la República, hizo apología a la delincuencia en un acto oficial, cívico-militar celebrado en Los Próceres, llegando a justificar que “una madre o un padre por hambre puede cometer un delito”. Eso fue una floritura con la que el impostor de impostores, dejaba ver la costura de lo que sería desde ese momento su guión populista.
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Recordemos cómo se rompió la tradición institucionalizada en la era democrática de la condición apolítica de los cuerpos policiales. Chávez comenzó a llamarlos “policías socialistas”. Apartaron la meritocracia para dejar correr libremente a los altos cargos a personas designadas por la ¿Recuerdan lo que era la PTJ? De esa policía técnica, con su historial de Cangrejos de Oro, no quedan ni las sombras. ¿Saben quién presidió la academia para formar los nuevos policías bolivarianos? El ex gobernador del Táchira Ronald Blanco La Cruz, golpista contumaz, quien ejerce funciones como rector de la Universidad Nacional Experimental de la Seguridad (UNES), institución creada en 2009 por el Ejecutivo Nacional venezolano.
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Nunca hubo un plan bien centrado para luchar contra el hampa. Tanto Chávez como Maduro, anunciaban relancinamente cualquier ocurrencia a la que le daban rango de “plan”. Por ejemplo, en mayo de 2013, Maduro inició el Plan Patria Segura con el objetivo de reducir el crimen y garantizar la seguridad en todo el país, ese plan tuvo que ser reiniciado un año más tarde después de la destitución del ministro del Poder Popular para el Interior, Justicia y Paz. El General Rodríguez Torres, continúa preso por sus propios compañeros de revolución.
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Ocultan las verdaderas estadísticas de los sucesos de violencia. Se acabaron los partes de cada domingo en las puertas de la liquidada PTJ, para informar a la prensa y a través de esta al país, del balance de hechos relacionados con la seguridad ocurridos en Caracas y en el resto de Venezuela. Organizaciones serias que se dedican a hacer un seguimiento de este panorama de violencia indican que “Las cifras de 2018 demostraron que Venezuela es actualmente el país más violento del mundo (sin un conflicto bélico) ya que el país tiene una tasa de homicidios de 81,4 por cada 100.000 habitantes, con un total de 23.047 personas asesinadas durante el año 2018, esto sumado a que la capital Caracas está considerada como la ciudad más violenta del mundo, con una tasa de homicidios de 89 homicidios por cada 100.000 habitantes, la más alta del mundo”.
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Hay una carencia de verdaderos funcionarios policiales para asegurar la protección de la ciudadanía, de sus vidas, de sus bienes, de su tranquilidad. De acuerdo con las Naciones Unidas, el gobierno venezolano tiene un déficit de 20.000 policías judiciales.
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Tomaron el control de dependencias claves para la seguridad del país. Quién dirigió las Misiones Identidad (Sistema de identificación, control de cédulas de identidad y de pasaportes) y Misión Seguridad (los sistemas de seguridad y criminalística ) fue Hugo Cabezas, un comisario político relacionado con Tarek El Aissami.
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Las relaciones de dependencias de Cuba, Siria, Irak y Libia imponen ese tipo de manejos politizados de las oficinas donde se tramitan los documentos de identidad.
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Se comenzaron a crear los cuerpos parapoliciales. Primero fueron los Círculos Bolivarianos (Los círculos bolivarianos son organizaciones de base creadas para la formación y la difusión entre la población de las ideas de la Revolución Bolivariana, promovida por el fallecido presidente de Venezuela Hugo Chávez). Después llegaron “Los Colectivos” (Los colectivos surgieron durante la guerrilla urbana en Venezuela en la década de los 60 y resurgieron durante la presidencia de Hugo Chávez, después de que Chávez creara sus organizaciones principales, los círculos bolivarianos). Según Joseph Humire, director del Centro por una Sociedad Libre Segura, los colectivos se basaron en las milicias iraníes Basij, observando que Chávez tuvo reuniones personales con funcionarios iraníes que incluían al comandante de los Basij, el brigadier general Mohammad Reza Nadqi. Chávez encomendó a los colectivos que fueran “el brazo armado de la revolución bolivariana”, y el gobierno les ofreció armas, sistemas de comunicación, motocicletas y equipo de vigilancia para ejercer control en las colinas de Caracas, donde se le prohíbe la entrada a la policía. Algunas armas de las que se han alegado que se les ha otorgado a los grupos incluyen fusiles de asalto y subametralladoras”.
También montaron el aparato de “Las UBCH”, que fueron fundadas como un grupo cuyo objetivo era “la defensa de la revolución”, según los propios estatutos del partido PSUV. En sus comienzos, fueron configuradas con fines electorales. El grupo cuenta con radios, carros y recursos para estar disponible en caso de cualquier llamado del régimen.
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En las Fuerzas Armadas el relajo ha sido de marca mayor. La primera vez que un militar, empotrado en un tanque de Guerra, hacía elogios en alta voz a Fidel Castro y “la revolución de la felicidad”, el país quedó estupefacto, se recompuso el aturdimiento pensando ilusamente que esas escenas en los desfiles institucionales de la Fuerza Armada Nacional no se repetirían, pero estábamos equivocados, después ese tipo de arengas se tornaron en rutinarias. Los juramentos de incondicionalidad al “comandante eterno” y los halagos a la revolución cubana serán moneda corriente en los eventos militares. Igualmente los compromisos con el plan del SOCIALISMO DEL SIGLO XXI y la creación de Las Milicias, como un brazo armado al servicio de los fines políticos del régimen.
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Las relaciones de compromiso de funcionarios del régimen y de militares con las narcoguerrillas colombianas, llegaron a extremos de alta peligrosidad para Venezuela y la comunidad internacional. Chávez cruzó el Rubicón al otorgarle, oficialmente, a esos grupos guerrilleros carácter beligerante.
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Convierten a los pranes en cabeza de gobiernos paralelos en los centros penitenciarios de Venezuela. El rol de Iris Valero en el sistema penitenciario habla por sí solo. De acuerdo con Alessio Bruni del Comité de las Naciones Unidas contra la Tortura “un problema típico del sistema penitenciario en Venezuela es la violencia armada, practicada libremente dentro de las prisiones, causando cientos y cientos de personas muertas cada año”, según el comité de la ONU, se alertó por los informes que muestran que entre 2004 y 2014, 4.791 reclusos murieron y 9.931 resultaron heridos.
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La carrera armamentista.
Venezuela, uno de los países con mayor índice de asesinatos de Latinoamérica, carece de un control de armas de fuego y municiones. Ese desorden debe ser resuelto por el gobierno de transición que asuma el poder en Venezuela, adoptando sin dilaciones las medidas relacionadas con esta materia. Así lo ha pedido, desde hace mucho tiempo, la ONG Amnistía Internacional al advertir respecto del elevado número de armas que circulan libremente por el país.
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La impunidad es una causa clave de los altos niveles de inseguridad. Los actos vandálicos impunes, que van, desde atropellar a disidentes, a periodistas, lanzar artefactos explosivos contra instalaciones de medios de comunicaron y sedes de empresarios, hasta la protección de bandas que operan en un país somatizado en donde los grupos delincuenciales trafican drogas, cometen secuestros, actos de extorsión, sicariatos, robos, hurtos, trata de personas, explotación sexual y trabajos forzados. Los asaltos a cargo de bandas como la del “Tren de Aragua” o la del “Picure”, son una prueba irrefutable.
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La politización de la justicia. Los tribunales son paredones de fusilamiento a cargo de jueces comprometidos no con las leyes, sino con sus “protectores políticos”. En este régimen se condenan a inocentes y se absuelve a culpables.
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Las operaciones a cargo de las OLP (Operaciones de Liberación del Pueblo) terminaron ejecutando masacres como la ocurrida en comunidad del estado Miranda de Barlovento o en la parroquia del Junquito de Caracas, por ejemplo. Son despliegues policiales involucradas en las “ejecuciones extrajudiciales” conocidas y denunciadas en su momento, por la Alta Comisionada de Derechos Humanos de la ONU, ex presidenta Michell Bachelet.
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El cáncer de la corrupción policial es generalizada
Según diversas fuentes, muchas de las víctimas tienen miedo de denunciar delitos a la policía debido a que muchos funcionarios están involucrados en la delincuencia y pueden traer aún más daño a las víctimas. Un estudio proporcionado por Gallup en 2013, muestra que sólo el 26% de los venezolanos confían en su policía. Human Rights Watch afirma que la “policía comete uno de cada cinco delitos” y que miles de personas han sido asesinadas por agentes de policía que actúan con impunidad (sólo el 3% de los oficiales han sido sentenciados en las acusaciones formales realizadas en su contra).
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Los altos niveles de pobreza son igualmente una causa del desbordamiento de la inseguridad en un país donde la gente trata de sobrevivir en medio de tantas penurias como las visibles desigualdades, desempleo, informalidad y salarios paupérrimos. A eso se agrega la disrupción de millones de familias desgarradas por la partida a la inmigración de más de 9 millones de venezolanos.
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El descalabro del sistema educativo que deja por fuera a miles de niños y jóvenes venezolanos que, o no se incorporan al proceso educativo, o cuando ingresan lo interrumpen por las carencias económicas, la ausencia de educadores y las pésimas condiciones de la infraestructura escolar.
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Los mensajes cargados de odio, de rencor y descalificaciones, han sido sin duda, una de las causas a tomar en cuenta, sí de verdad apostamos a superar esta ola de violencia nacional. Ya basta de esas exclamaciones divisionistas, según las cuales los ricos son malos y los pobres sus víctimas. !Ya basta! de agresiones a las personas por su credo político, religioso o por su color de piel o su posición social y económica.
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El resquebrajamiento de la familia como base esencial de la sociedad. La crisis de valores que tienen en los malos paradigmas sus mayores reflejos con sus poses de intocables, esos que han cometido delitos contra la cosa pública sin recibir reprimenda alguna.
Finalmente, lo que debe hacernos sentir esperanzados es que en el Plan Tierra de Gracia se contemplan ideas y proyectos viables para atender este drama que nos incumbe a todos, desde su diagnóstico como las soluciones a poner en marcha en el gobierno de transición que lideran María Corina Machado y Edmundo Gonzalez.